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OPINIÓN.- El asunto del independentismo catalán ya se pasa de castaño oscuro. Sí ayer era Artur Mas quién postulaba hasta el hartazgo la secesión de Cataluña al margen de las normas y reglas democráticas y del Estado español, ahora lo es con bastante más contundencia, radicalidad y actitud desobediente Carles Puigdemont y todos sus secuaces. Con su carita de niño apollargao, con cuatro afeitados en la escena política y, probablemente, ya veremos, siguiendo la vergonzosa estela de despropósitos y corrupción política en la Generalitat de sus anteriores correligionarios Jordi Pujol, Pascual Maragall o Artur Mas. Pues ya ven ustedes, llega este personaje y pone al Gobierno, a las Instituciones del Estado y a la inmensa mayoría de la sociedad catalana y española “acorralados contra las cuerdas” con su firme decisión “sí o sí” de convocar un referéndum ilegal para el próximo 1 de octubre, donde los catalanes decidan la independencia de España, en un proceso totalmente ilegal por contrario a las normas democráticas que rige nuestra Constitución y a la voluntad mayoritaria del conjunto de la sociedad española, por su puesto, incluida la catalana, como quedó demostrado en la anterior consulta popular “ilegal” donde la el porcentaje de participación fue mínimo y como siempre viene ocurriendo en estos “procesos chapuza”, se manipulan políticamente como un triunfo del independentismo catalán. 

Puigdemont un día sí y otro también sigue en la “algarada” y se posiciona en contra del imperio de la Ley, la Democracia y la Constitución, desobedeciendo y desafiando a todos al pasarse por el arco del triunfo las resoluciones del Tribunal Constitucional y, para risa, amparándose en la legalidad y en el derecho a que los catalanes puedan decidir su futuro de forma democrática. Este personaje va por libre y demuestra no estar a la altura de lo que la sociedad espera de un representante de las instituciones del Estado, ignorando el significado de democracia y respeto al ordenamiento jurídico.

Todo lo que se hace fuera de la Ley siempre general arbitrariedad, confrontación y en ocasiones caos. Es por ello que ante las “amenazas y riesgos independentistas” la sociedad española considera imprescindible que el Gobierno de la nación no demuestre más debilidad y sea capaz de intervenir, no solo de manera prudente sino también de manera oportuna, proporcional y decidida al avasallo que todos estamos padeciendo, para dar tranquilidad a todos los españoles, preservar la integridad territorial y seguridad en el marco de los principios y garantías constitucionales antes de que sea demasiado tarde. 

El contenido de las leyes y la aplicación de la justicia debe ser igual para todos. Artur Mas y Puigdemont, en sus anhelos políticos independentistas, han promovido respectivamente consulta popular y referéndum ilegales, han malversado fondos públicos y arrastrado a muchos funcionarios de la Generalitat de Catalunya a actuar en contra de la ley y de su régimen estatutario, han llevado a cabo procesos administrativos y técnicos para la compra del material electoral necesario: urnas, papeletas, sobres, impresos electorales, pago de dietas a funcionarios públicos y miembros de las mesas, gastos de infraestructuras y apertura de colegios electorales, seguridad pública de los Mossos de Escuadra y de la Guardia Urbana, propaganda electoral, etc. Millones de euros correspondientes a fondos públicos de todos los españoles que han sido malversados, destinándolos a fines ilícitos en una actitud reiteradamente desobediente y delictiva. 

Mucha gente nos preguntamos ¿Cuando los Mozos de Escuadra van a dejar de actuar con obediencia debida sobre actos, ordenes y decisiones manifiestamente ilegales?, ¿Cuando los Mozos de Escuadra detendrán al Carles Puigdemont de los cojones y a todos los altos cargos que cooperan en esta sin razón?. Sí esto sucediera, como procedería ante la comisión de cualquier delito flagrante, el conjunto de la sociedad española se sentiría más segura y respaldada ante tales desafíos que están poniendo en peligro la democracia, libertad y unidad de todo un país. Hay unas reglas de juego y convivencia democrática y el Gobierno debe de actuar de acuerdo con ellas dando una respuesta oportuna, cuyo primer paso, teniendo en cuenta la obcecación desobediente y nula disposición al dialogo para resolver el asunto, sería la detención inmediata por la Guardia Civil del President de la Generalitat Carles Puigdemont como principal instigador a la rebelión y autor directo de graves delitos contra la Constitución, para así devolver la realidad al ámbito constitucional. Tengo la convicción de que se alzarían más voces a favor que en contra, tanto dentro como fuera de España y, a buen seguro, no serían mayoría los catalanes que estarían al lado de su actual Presidente. El referéndum del próximo 1 de octubre ni nada que se le parezca debe producirse en Cataluña, para impedirlo existen mecanismos legales suficientes, como por ejemplo, lo dejo caer, la declaración del “estado de Excepción” en Cataluña para devolver la normalidad Constitucional.

Manuel Vivas Muñoz

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