cuidate-natur-agosto
image_pdfimage_print

JAÉN.- Va a ser casi imposible determinar a por quién o quienes iba, pero sí queda ese poso que la tragedia de Valdepeñas de Jaén pudo ser  peor, mucho peor. Ahora la Guardia Civil investiga en el entorno algo que parece evidente, que la enemistad era manifiesta entre el Policía Local, Francisco Castro y la familia de Joaquín Torres. Como ya adelantó HoraJaén, el día del tiroteo, donde el policía entró en el negocio familia de los Torres y disparó a Joaquín de 53 años, a quemarropa, alcanzándole en al menos dos ocasiones, una multa de tráfico pudo ser el detonante de la tragedia. Esa es la hipótesis que se baraja. A partir de ese día, ocurrido hace unas semanas, amenazas mutuas e incluso una agresión de uno de los hijos de Joaquín al agente, que por ese motivo estaba de baja, por las secuelas traumatológicas de la paliza.

De hecho, según avanzó HoraJaén, el próximo día 5 de julio había un juicio pendiente. Todo se remonta a esa multa que ascendía a varios cientos de euros por la falta de documentación de una de las motos de reparto de la bocatería de los Torres y que interpuso el policía local Francisco Castro. Uno de los hijos acudió  después al ayuntamiento para pedir explicaciones sobre la sanción, ya que parece ser el vehículo circulaba sin el seguro obligatorio. Desde el consistorio le señalaron la peligrosidad de que la moto circulase en esas circunstancias. Fue una respuesta que no le gustó. Días después decidió seguir al policía hasta un campo cercano que fue cuando agredió al policía. La duda que tienen ahora los investigadores es si el día de la agresión el hijo de Joaquín iba solo o con su otro hermano. Porque según los testigos de la bocetaría, lo primero que pregunta Francisco al padre cuando, de paisano, entra sobre las 15.15 horas del domingo, en el local de los Torres,  por los hijos. Éste le indica que no está ninguno de los dos. Quizá no lo esperaba pero sigue adelante con el plan que tiene. En ese momento, saca la pistola reglamentaria y dispara varias veces alcanzando en dos de ellas a Joaquín. Segundos después tras un forcejeo con un cliente donde rebota una bala y alcanza a este hombre se suicida, pegándose un tiro. Valdepeñas de Jaén guarda ahora luto durante dos días más, con la sensación, de que si los hijos hubieran estado en la bocatería, trabajando, se hablaría de uno de los episodios más negros en la historia del país.

14-AGOSTO-2017