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POR PLÁCIDO CABRERA IBAÑEZ

Hace hoy 75 años que falleció el poeta Miguel Hernández Gilabert. Sus pulmones no resistieron más, era un 28 de marzo de 1942, a las 5,30 horas. El lugar fue el Reformatorio de Adultos de Alicante. Al morir no resultó posible cerrarle los ojos de color pardo, por medios naturales, según el médico auxiliar y los enfermos que le atendieron porque “tenía el hábito de dormir con los ojos abiertos”, la causa de su muerte fue una “fimia pulmonar”. Terminada la guerra civil intentó huir a Portugal y allí le detuvieron y lo trasladaron al calabozo de Rosal de la Frontera. De allí pasó a distintas prisiones en las ciudades de Huelva, Sevilla, Torrijos (Madrid). El escritor Pablo Neruda intercedió por el ante un cardenal y salió de prisión. Sin embargo, unos días después vuelve a ser detenido e ingresado en la prisión de Conde Toreno de Madrid. Fue condenado a la pena de muerte por un delito de “adhesión a la rebelión” por publicar propaganda revolucionaria y de excitación contra las personas de orden y contra el Movimiento Nacional y por pertenecer al Comisariado político de la Brigada de choque e intervenir entre otros lugares en la acción contra el Santuario de Santa María de la Cabeza en Andújar (Jaén). La ejecución fue suspendida y conmutada la pena de muerte por la de 30 años de cárcel. Posteriormente se la rebajaron a 20 años. Ingresó en el Reformatorio de Ocaña, y por buena conducta lo vuelven a trasladar a la prisión de Alicante. Otra vez vuelven a intervenir a su favor las autoridades eclesiásticas, el vicario general de Orihuela ruega al capellán de la cárcel que visite al recluso. Unos días antes de fallecer recibe los auxilios espirituales y contrae matrimonio canónico con Josefa Manresa Maruenda.