cuidate-natur-agosto
image_pdfimage_print

POR LUIS HEREDIA, abogado y escritor 

Venid. Tomad mi mano. Quiero que por un momento veáis vuestra imagen de la siguiente forma. ¿Estáis preparados?…Respirad hondo y cerrar los ojos. Imaginaros tendidos en la cama de un hospital, en una habitación solitaria con ventanas abiertas al cielo, a la calle a la que no puedes llegar. Vuestra conciencia está casi perdida pero llegáis a oír las máquinas con sus pitidos insuflando aire en vuestros pulmones. Vuestro corazón late muy lentamente, se va apagando. Veis a vuestros seres queridos alrededor entrando y saliendo, preguntándose unos a otros  y alguien a quien no conocéis sentada a los pies de vuestra cama… Esperándoos. ¿Os veis? Respiráis con mucha dificultad y os preguntáis qué hubierais hecho en vuestra vida si volvierais a tener una nueva oportunidad. Por qué no hicisteis esto o aquello, buscasteis al amor que os faltó en ese ser por falta de coraje para decírselo; por qué no  jugasteis más con vuestros hijos o corristeis detrás de cada amanecer como si ese fuera el último. Todo el dinero del mundo no os va a librar de la enfermedad que os lleva. Todo el dinero del mundo  no os va a desviar del camino final al que esa persona que, sentada a los pies de tu cama y a la que no conoces de nada, te está esperando para conducirte. Es ella.

La máquina pita cada vez de forma más débil y has visto a alguien a quien quieres mucho, con el que no te hablabas los últimos años de tu vida, allí, mirándote. Te gustaría decirle algo pera ya no puedes hablar. Ves pasar por tu mente de forma muy rápida los días que perdiste en distracciones triviales, sin importancia. Ves alrededor de ti a quienes de verdad te amaron y a los que no dedicaste ni una sola hora para decirles cuán importantes eran para ti… Y ahora despierta. Ha sido solo imaginación pero, antes de que eso se de en vuestras vidas practicar estos seis deportes: Amar, besar, abrazar, perdonar, ayudar y reír. Steven Joob dijo que su dinero le permitía contratar a quien quisiera para que lo llevara de un lugar a otro de este mundo, que con él lo conseguía casi todo; pero que con su dinero no podía pagar a nadie para que se llevara a su enfermedad. Y esta se lo llevó sin importarle si era el hombre más rico del universo.

He visto gente como os acabáis de imaginar a vosotros mismos en el hospital y siempre me he preguntado, mientras era un falso con él o con ella diciéndole que se iba a poner bien aun sabiendo que de allí no salía, en qué pensaría, ¿qué era lo que atravesaba como una película sus ojos nublados y vidriosos? Ahora soltar mi mano y vivir. Ya sé que diréis que siempre escribo de cosas que ni yo mismo practico pero, si uno solo de vosotros se ha visto en esa situación y su imaginación ha sido tan grande que le ha llevado al lugar que os he indicado, suelta el ordenador y decide hoy practicar alguno de esos deportes de riesgo que os he mencionado y que tanta falta hacen en nuestra sociedad: Ama, besa, abraza, perdona, ayuda y ríe. Practicarlos muchas veces significa parecer el tonto del grupo y, sin embargo, eres el más rico en felicidad que todos aquellos que te observan asombrados por lo que haces. Si eso es así amigo y amiga mía y sabes perdonar a ese que te la ha jugado, si abrazas aun a tu contrario cuando no se lo espera, si besas sin que esté en guardia a tu enemigo, si amas a tu prójimo y lo ayudas porque precisa de ti y, si encima ríes, ya será para mí un nuevo amanecer de esperanza en esta sociedad egoísta y envidiosa en la que vivimos dependiendo de algunos gobernantes que olvidaron practicar esos deportes ya casi desde que nacieron; que viven para jodernos un poco más al pueblo con amenazas de guerras donde finalmente, los que sufren, son los que practicamos esos deportes.

PARA JUAN EL KOREANO, MI AMIGO, MI HERMANO