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POR MANUEL VIVAS MUÑOZ 

La Cantera “Fuente de la Peña” sigue un curso destructivo y rápido mientras que las administraciones públicas a las que correspondería resolver sobre su futuro, continúan inmersas en su particular polémica de competencias, en un “tira y afloja” que da la espalda a la realidad y desoye lo que está pidiendo la ciudadanía. Mientras tanto, se está consintiendo la destrucción del entorno natural, paisajístico y arqueológico de la Fuente de la Peña que desde tiempos pretéritos se ha conservado intacto y ha formado parte del telón de fondo de ese bello escenario que significa la imagen de la Ciudad de Jaén, arracimada al pie de los Cerros Almodóvar y Santa Catalina.

Parece evidente que el posible incumplimiento de la normativa reguladora de esta explotación minera, la descoordinación y falta de interés de los organismos encargados de la gestión y control administrativo; está permitiendo un irreversible daño medioambiental y paisajístico a nuestro entorno natural más visible y cercano. Una vez se logre frenar el “atropello”, también habrá que luchar para que la superficie dañada sea restaurada y devuelta en la mayor medida posible a su anterior estado natural.

La cantera pudiendo ser legal, a todas luces es injusta, porque es una actividad no respetuosa y destructora de la naturaleza, del paisaje y de una montaña que es un símbolo identitario de la ciudad, como lo es la Catedral y el Castillo, bien si la divisamos de cerca o desde la lejanía como lo hicieron tantos personajes históricos, ilustres visitantes de todos los tiempos, viajeros románticos y ciudadanos en general que vieron y procesaron tan bella imagen en sus retinas. Imagen que todos tenemos la obligación moral de salvar y perpetuar para el futuro, no permitiendo su modificación y que sea en adelante una imagen fracturada e inerte.

Es muy posible que algún órgano de la administración o cargo público no haya hecho bien su trabajo o ejercida su responsabilidad correctamente. Extraña demasiado, que una explotación minera a cielo abierto, con la estricta normativa que recae sobre ellas actualmente debido al gran impacto ambiental  que comportan, máxime cuando están próximas a núcleos de población, esté funcionando con una licencia de explotación concedida en el año 1972 durante el régimen franquista; que después de haber permanecido décadas cerrada y sin actividad, se hayan reiniciado los trabajos amparados por una renovación de aquella vieja, caduca y trasnochada licencia, probablemente, sin haberse exigido la tramitación de una nueva solicitud de licencia, un nuevo proyecto de explotación con estudio de impacto medioambiental y todos los requisitos del actual marco normativo democrático, más aún, cuando todo apunta a que se modificó la superficie y características de la extracción minera.

Probablemente, ningún órgano competente de la administración, esté decidido a revocar la licencia o paralizar la explotación, al menos de manera cautelar, porque eso implicaría que algo no se hizo bien. Mucho me temo que seguirán “mareando la perdiz” con valoraciones y estudios técnicos, requerimientos, comisiones informativas, debates en el Parlamento andaluz, etc. mientras el tiempo pasa y la destrucción del Cerro Almodóvar, más conocido como Fuente de la Peña sigue adelante sin que nadie haga nada para remediarlo. Además, asunto delicado, se derivarían indemnizaciones y se tendría que contemplar el futuro de la empresa y de sus trabajadores. Por otro lado, aunque sea triste recordarlo, están aún por ser juzgadas las causas que originaron el fallecimiento de un joven trabajador por accidente laboral ocurrido en dicha explotación en enero de 2017, que de ser declarada ilegal la actividad por posible fraude de ley, podrían los afectados interponer reclamaciones por responsabilidad patrimonial y de orden penal frente a la administración responsable de la gestión y control de la cantera.

Ante esta lamentable situación, sería muy tranquilizador que la Justicia tomara decididamente cartas en el asunto a la vista de la alarma social suscitada y denuncias presentadas por plataformas y asociaciones jiennenses que defienden patrimonio y medio ambiente, impidiendo al menos de forma cautelar, que la destrucción sin compasión de un singular entorno natural y paisajístico al que asistimos, siga adelante sin poder los ciudadanos hacer otra cosa que ejercer nuestro derecho a denunciar u opinar libremente.

Los cercanos montes de Almodóvar “Fuente de la Peña” y las Peñas de Castro, con sus sendos dos vértices paralelos que se yerguen hacia el infinito cielo, se adueñan de la conciencia observadora de cualquiera desde el mismo instante en que se les contemplan. Guardan sin duda un cierto paralelismo con las dos magnificas y dominadoras torres agujadas de nuestra Iglesia Catedral de la Asunción. ¿Quién sabe? Inconmensurable paisaje natural que pudo influir en la concepción del diseño catedralicio de nuestro más insigne arquitecto y maestro de cantería, Andrés de Vandelvira, y de los discípulos que le sucedieron en el floreciente arte constructor del Renacimiento.

“Clamo humildemente desde estas líneas, que aquello que durante siglos se ha perpetuado en el paisaje y pasajes de nuestra historia, no lo destruya la sin razón y la mano despiadada del hombre”.

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