POR CARMELA COBO SOTO, PSICÓLOGA Y SEXÓLOGA

El día 8 de marzo se celebró en todo el mundo el día de la mujer. En torno a este día se organizan en todos las ciudades a nivel de instituciones, asociaciones, centros educativos y demás estamentos, actos para su conmemoración. Se genera un debate precioso y totalmente necesario para la verdadera toma de conciencia de dónde estamos, y cuál es nuestro objetivo. Es, en estos debates y conversaciones, dónde siempre aparece alguien con la coletilla “¿por qué no hay un día también del hombre?” Hoy quiero dedicar este espacio a reflexionar sobre la necesidad de la conmemoración de este día y el porqué no tiene sentido que exista un día del hombre. El día de la mujer es un día, no para celebrar, sino para conmemorar o recordar. Este día nació de la necesidad de la mujer de reivindicar la situación precaria y de discriminación que estaba sufriendo. Fue en febrero de 1909 en Estados Unidos, cuando se celebró por primera vez este día. Declarado por el partido socialista y aceptado por el resto de partidos. Aunque ese año fue de carácter nacional en 1910 la Internacional Socialista lo elevó a la condición de internacional en favor de los derechos de la mujer y para ayudar a conseguir el sufragio femenino universal. Durante unos años se celebró indistintamente entre febrero y marzo. En 1975, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, las Naciones Unidas celebraron el Día Internacional de la Mujer por primera vez, el 8 de marzo. Fueron dos hechos sucedidos en torno a ese día los que ayudaron a elegir la fecha. En Nueva York el año 1908 en la fábrica Cotton Textile Factory de Washington un grupo de trabajadoras declararon una huelga en protesta por las insoportables condiciones de trabajo ocupando la fábrica. Sólo pedían tener el mismo salario que los hombres, descanso dominical, reducción a las 10 horas la jornada y derecho a la lactancia. El dueño no aceptó la huelga, cerró las puertas de la fábrica y le prendió fuego. Murieron 129 mujeres.  También fue tenido en cuenta otro hecho, el alzamiento y huelga que realizaron las mujeres rusas en 1917 que consiguió la abdicación del zar y la formación del gobierno donde las mujeres rusas consiguieron su derecho al voto.

Esta breve cronología de cómo nació la conmemoración de este día nos dice que sigue siendo necesario. Todavía hoy en el 2017 son distintas las condiciones laborales de las mujeres frente a los hombres. Necesitaremos este día mientras sigua existiendo la enorme brecha salarial que nos demuestra que al mismo trabajo, responsabilidad y preparación la mujer sigue obteniendo menos sueldo por el solo hecho de ser mujer; mientras sigan ocupando los puestos de mayor relevancia los hombres y a las mujeres se nos siga frenando bajo el techo de cristal; mientras, en los medios de comunicación, sean los hombres los que siguen apareciendo en calidad de expertos y las mujeres sigamos siendo cosificadas como objetos, adornos o juguetes. No dejaremos de conmemorar este día mientras la mitad de la historia del mundo siga oculta y no empecemos a incorporar a este relato los hallazgos, descubrimientos y creaciones de manos de las mujeres que nos precedieron. Necesitamos este día mientras sean los políticos los médicos o las religiones los que tomen las decisiones de cómo debemos actuar, vestir o  incluso disfrutar; mientras no nos devuelvan nuestro cuerpo y las decisiones sobre él; mientras nos sigan utilizando en las guerras como terreno conquistado; seguiremos celebrando este día mientras nuestras parejas nos sigan humillando, maltratando y matando en el hogar delante de nuestros hijos e hijas.

Ha sido mucho el esfuerzo del patriarcado para mantener a la mujer fuera del mundo y de la historia, recluida en el hogar pero no ha dado resultado. Ese medio mundo, que se nos ha intentado robar, es nuestro y lo vamos a ocupar. No sabemos el tiempo que tardaremos en hacerlo pero lo vamos a hacer. Lo vamos a hacer y cómo hacemos las cosas las mujeres sin muertes sin guerras solo con hechos y palabras. Seguiremos conmemorando el Día Internacional de la Mujer y generando debates y espacios de toma de conciencia en donde hombres y mujeres seamos cada vez más conscientes de la realidad y de la desigualdad que aún hoy en el siglo XXI seguimos tolerando en este mundo.  De aquí podemos deducir por pura lógica aplastante que es innecesario un día del hombre, ya que todo lo que se nos está robando a las mujeres lo tienen, disfrutan y permiten los hombres, dinero, privilegios, poder, libertad, presencia, etc.

Ojalá llegue el día en que podamos dejar de conmemorar este día pero por ahora es imprescindible y totalmente necesario.

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