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POR ÓSCAR J. LABELLA, abogado

Como medida para aumentar el número de clientes en las discotecas es innegable, el hombre desea acudir a los establecimientos donde cada noche acceden manadas de mujeres.

Ahora bien, ¿es aceptable? Bajo mi punto de vista no, y comparten mi opinión un colectivo desde el norte de la península, concretamente, en el País Vasco. Desde el próximo año y para siempre, los establecimientos de ocio no podrán utilizar el reclamo de ‘chicas gratis’ para atraer a clientes, ya que se prohibirá establecer diferentes precios en función del “sexo, raza, origen o religión”. Tal prohibición se recoge en el borrador del Reglamento de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas (artículo 43) que se encuentra en fase de exposición pública para la presentación de las alegaciones y aportaciones oportunas con vistas a su aprobación definitiva a finales de año.

El Gobierno tacha estas prácticas “poco igualitarias” y “fuera de época”. Y es que en los tiempos que corren, con una frenética carrera de lucha contra la discriminación entre sexos y el trato igualitario de géneros parece un despropósito aceptar dicha práctica. Debemos tomar consciencia de esta Comunidad Autónoma a la hora de afrontar estas medidas. Contundentes con la práctica machista que genera esta estrategia empresarial. Por desgracia, el colectivo femenino es el primer agraciado por esta toma de decisiones, ya que son éstas mismas las que pueden entrar gratis a las ‘fiestas más locas’. Y para el colmo, como animales en celo los varones acuden a estos establecimientos a sabiendas de que habrá mujeres para cada uno de los colegas.

Por tanto, tantísimo. Debemos hacer casi un copia y pega de este borrador en las demás comunidades autónomas o más bien no hacer oídos sordos desde Madrid y afrontar este problema con madurez. Desde el Gobierno Central. Debemos abandonar la idea de que el cuerpo de una mujer pueda ser explotado, o más bien, considerado como un producto de atracción fatal.