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POR CARMELA COBO SOTO, PSICÓLOGA Y SEXÓLOGA  

El día 20 de enero se estrenó en los cines la película “Figuras ocultas” basada en la novela ‘Hidden Figures’ de Margot Lee Shetterly. Dirigida por Theodore Melfi e interpretada por Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janelle Monáe, Kevin Costner, Kirsten Dunst cuenta la historia de tres figuras importantísimas en el desarrollo de la carrera espacial llevada a cabo por la NASA en el siglo pasado, Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. De la carrera espacial prevalecen muchos nombres, astronautas e ingenieros que formaron parte de ella, pero también quedaron en el olvido muchas personas que no llegaron a nosotros y a los que la historia se le olvido nombrar. Tres mujeres afroamericanas moviéndose en un mundo de hombres, inteligentes, blancos, sin ni siquiera ser conscientes de lo que estaban consiguiendo.

Aunque los niños y las niñas no se diferencian en su inteligencia,  en un reciente estudio presentado en la revista Science realizado  en las universidades de Nueva York, Princenton e Illinois se ha detectado que a partir de los seis años tanto los niños como las niñas asocian la brillantez y la inteligencia con el género masculino. Tras un relato sobre una persona brillante y muy inteligente sin especificar su sexo se pregunta a los niños y niñas si es un hombre o una mujer. Hasta los cinco años lo asocian a su propio sexo pero, a partir de los seis años tanto niños como niñas declaran que se trata de un hombre. Esto es un claro ejemplo de cómo la sociedad nos va dotando de un complejo entramado de roles y estereotipos que hacen que ajustemos nuestras preferencias, opiniones y decisiones a las construcciones estereotipadas que la sociedad nos enseña.

Para alcanzar una sociedad igualitaria en todos los sentidos, donde las personas puedan elegir en plena libertad lo que quieren hacer y cómo desean vivir su vida, es necesario que recuperemos esos modelos que la historia olvido mencionar. Las mujeres necesitamos esos referentes que nos devuelvan lo que la sociedad patriarcal y machista nos ha robado, la posibilidad de vivir y de hacer lo que nos dé la gana sin que los roles y estereotipos limiten  nuestras decisiones y deseos.

Hace falta que rescatemos a todas esas figuras reales, pero que la historia ha silenciado por el solo hecho de ser mujeres, para  que sirvan de modelos. Cualquier persona puede hacer cualquier cosa. No es verdad que ser mujer te condicione de ninguna forma. Cuando seamos capaces de eliminar esos roles y estereotipos de nuestra sociedad las mujeres seremos mucho más libres y felices y como pueblo alcanzaremos la ansiada igualdad. La sociedad a la  que tenemos que aspirar es esa en la que cada persona sea dueña de su destino y libre en sus elecciones sin que existan discriminaciones de ningún tipo. Y desde luego no estamos tan cerca como creíamos. Ahora,  más que nunca, asistimos con asombro a hechos que nos causan perplejidad. Sociedades avanzadas y en las que se han logrado muchos derechos,  retroceden y obstaculizan esos derechos que tanto tiempo y sufrimiento ha costado alcanzar. No es momento de flaquear ni de dormirse pensando que ya no hay nada que conquistar. Películas como está son necesarias para recuperar  esas figuras ocultas que la historia olvido mencionar. Esas historias tienen que servir de modelos de referencia que ayuden a nuestras niñas a crecer libres de estereotipos que las limiten, para que puedan  elegir con verdadera libertad. Creemos esos espacios y alumbremos esos modelos que permitan a cada mujer  ser la mujer que quiera, sin que esto suponga una amenaza para nadie, aprovechemos el talento de tantas mujeres, oculto y disimulado durante tanto tiempo en nuestra historia.

“NARREMOS LA HISTORIA QUE FALTA POR NARRAR”

14-AGOSTO-2017