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POR LUIS HEREDIA, ABOGADO Y ESCRITOR 

No tenía ni siete años y su cuerpecito fue fotografiado por algún inconsciente para mostrarnos la crudeza de la muerte y la barbarie humana. Allí estaba, en mitad de la rambla, acompañado por un hombre anónimo que lo vio desde la terraza del restaurante donde comía y no dudo en acompañarlo en su tránsito final hacia el otro lado. Julian se llamaba el pequeño, hijo de un padre carpintero y de una madre que se debate en el hospital en su lucha por la vida. ¿Qué hemos hecho con el mundo? ¿Qué le podemos decir a éste o aquel otro angelito que no entiende de religiones, ni de guerras, ni de odios, ni de Dioses? ¿Adónde nos lleváis queridos gobernantes que cada vez nuestro mundo es más inseguro, más cruel con quienes no saben nada de nada, sean del país que sean, de este u otro Dios? ¡Y ellos matan en nombre de su Dios! ¿Qué Dios justifica el asesinato de inocentes, da igual el lugar donde esto se produzca? Siento rabia al ver, al oír, al escuchar… Pero escuchar vosotros despiadados asesinos: Volveréis a matar, cierto; pero nos levantaremos y os diremos que aquí estamos, sin miedo.

Volveréis a sembrar el pánico, pero aquí estaremos esperándoos con los brazos dispuestos a abrazar a quien sea venga de la religión que venga, si lo hace en paz. Volveréis a matar a niños y niñas, da igual, vuelvo a repetir, aquí o en Siria o en la conchinchina, pero os encontrareis con personas sencillas, humanas, de la calle, que os dirán que NO OS TENEMOS MIEDO. Porque si lo tuviéramos, ya seríamos unos muertos más en esta vida. Así que nos vamos a levantar para gritaros, ignorantes, que ningún Dios justifica el asesinato. Tras la matanza de la discoteca Bataclán en París, la policía pidió a los ciudadanos encerrarse en sus casas. Un hombre con su hijo hizo caso omiso y bajó a las inmediaciones del lugar sin miedo, con el pecho por delante y su hijito en hombros. Miles de ciudadanos en los minutos siguientes hicieron lo mismo hasta llenar la plaza de gritos: NO TENEMOS MIEDO. NO TENEMOS MIEDO. Por eso, Julián, o cualquier otra víctima de la zozobra del cerebro humano lavado con excusas de su religión, cualquiera que esta sea, sabemos que ya no os podemos devolver con los vuestros, con quienes os amaron en vida. Pero no dudéis en que haremos algo por vosotros: NUNCA OS OLVIDAREMOS. Y, para mostraros que ello es cierto, saldremos a la calle para hacer una vida normal, sin miedo, pues la muerte puede aparecer de las formas más inverosímiles que nos podamos imaginar. Y gritaremos, sí gritaremos, que no se puede matar ángeles en nombre de Dios. Que su Dios si tanto creen en los signos ya se  lo advirtió haciendo volar el lugar donde pensaban borrar del mapa media Barcelona dando al traste con su plan inicial porque el Islam en una religión de paz. Por eso, por Julián, por el pequeño de tres años que perdió también la vida, por todos los inocentes que todos los días se van en éste o en aquel lugar por la maldad del ser ¿humano?, solo nos queda a los que sufrimos con todo esto pero que no tenemos miedo a nada mandaros nuestros besos desde aquí y, confiar en que vuestros seres queridos que acá abajo habéis dejado transiten de la mejor forma posible por este mundo hasta que nuevamente os puedan abrazar. Hasta luego Ángeles. Nos veremos pronto para pediros perdón por lo que entre todos hemos hecho con este mundo en nombre de Dios.

EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS INOCENTES EN TODOS LOS CONFLICTOS EXISTENTES EN ESTE CRUEL MUNDO.