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POR CARMELA COBO SOTO, psicóloga y sexóloga

El miedo es una de las emociones básicas del ser humano y como todas las emociones es muy importante y necesario para la especie. Gracias al miedo fuimos capaces de sobrevivir ante las grandes amenazas que nos acechaban a través de las distintas eras de la historia. El miedo es la emoción que dota a nuestro organismo de las estrategias, necesarias y adecuadas, para superar los peligros que aparecen en nuestro entorno y nos pueden dañar.  El miedo es una emoción primordial para nuestra supervivencia.  Es nuestro aliado, es un recurso humano muy beneficioso y al que hay que escuchar, entender y saber gestionar. Hemos olvidado hablar a nuestros niños y niñas del miedo y pretendemos que no lo sientan nunca. Sobreprotegemos a nuestros hijos e hijas para que nunca tengan miedo y nos olvidamos de hablarle de lo importante que es el miedo y para qué sirve. El gran desconocimiento de esta emoción hace que cuando lo sentimos actualmente no seamos capaces de gestionarlo con éxito.

El gran cambio que se está produciendo en nuestra sociedad actualmente en torno a las relaciones humanas, está haciendo que, los roles que antes estaban muy claros y establecidos socialmente, ya no estén tan claros. Dentro del mundo de las relaciones ya no esta tan claro el papel que ejerce el hombre ni tampoco la mujer. Esto hace que nos adentremos en las relaciones amorosas con una mochila cargada de miedos que van a convertir mis relaciones sexuales en algo negativo y carente de placer. Aquí es donde jamás debería de haber entrado el miedo pero desgraciadamente cada vez comprobamos los profesionales de la sexología que se produce con más frecuencia.  Miedo a no estar a la altura, miedo de tener que hacer algo con lo que no me siento bien, no ser capaz de cubrir las expectativas de la otra persona, miedo a mostrar lo que soy, miedo a pedir lo que necesito o me gustaría, temor a que me duela, etc. En definitiva y como base  a toda esta problemática, la falta de educación sexual y la falta de comunicación sexual.

El miedo es la base o el origen de la mayoría de las disfunciones sexuales humanas cuando no existe un origen biológico o fisiológico. Quizás la sexualidad haya dejado de ser un tema tabú, sucio, pecaminoso, pero sigue siendo un tema, inoportuno, impertinente, engorroso, perturbador.  Continua resultando muy incomodo concederle a la sexualidad el lugar que le corresponde y eso nos está pasando factura. Todos estos miedos asociados a la sexualidad hacen que algo que debería ser placentero, beneficioso y saludable, termine suponiendo una amenaza y disparando en las personas la respuesta de miedo en vez de disparar la respuesta sexual.

Hoy me gustaría dar cuatro consejos para que el miedo no ensombrezca  la vida sexual:

  • La información es indispensable para que tus expectativas no sean erróneas. Aprende sobre los órganos sexuales, sobre las fases de la respuesta sexual humana, que es el orgasmo, etc. Entiende cómo funciona la sexualidad humana y elimina los mitos que puedas haber aprendido en tu desarrollo sexual.
  • Conócete. Saber cómo eres, como funcionas y lo que te gusta es primordial  para después compartir tu esencia y tus preferencias con alguien.
  • Expresa tus emociones con franqueza, si sientes incomodidad, miedo, inseguridad, etc. No olvides que el sexo no es solo una experiencia física es también emocional, se amable y presta atención a las señales de las emociones de la otra persona.
  • Por último, no olvides divertirte. Dedícate a disfrutar. Relájate y presta atención a las sensaciones.  Sal de tu mente y entra en tu cuerpo.

Espero que con estos consejos puedas disfrutar de tus relaciones sexuales al máximo y que el miedo no enturbie tu vida sexual, pero si eres de los que ya tienes miedos asociados a tu vida sexual busca ayuda profesional y disfruta de una sexualidad placentera y saludable.

“NO DEJES QUE EL MIEDO CONTAMINE TU SEXUALIDAD”

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