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POR ÓSCAR J. LABELLA, abogado y creador del blog Bajo la Toga 

Vivimos en tiempos de cambio, somos teloneros de una nueva era digital que asoma sin tan siquiera pedir permiso. Cada día vivimos más y más conectados entre sí, con el uso de nuestros Smartphones de última o penúltima generación. Contratamos, cada vez más, abusivas tarifas de fibra óptica, que unen diferentes aparatos gracias al wifi. Waifai para los más modernos, o internet por toda la casa, para los más clásicos. Ya sean ordenadores, frigoríficos, hornos, etc…

Vivimos en un mundo plenamente conectado. Cada vez, whatsappeamos más pero hablamos menos -Y no es lo mismo-. Podría transcribir las líneas de mi buen amigo Luis Heredia en uno de sus jóvenes artículos. Todos con el móvil ¿Dónde han quedado esos momentos en familia frente al televisor compartiendo las vivencias del día en el trabajo, en el colegio, o en el entreno?

Bienvenido a la nueva era digital. Mientras me les, miles de cookies se mantienen a la espera de tu siguiente movimiento; (éstas no son ricas galletas sino más bien espías cibernéticos que adquieren la información necesaria para saber que te interesa o te deja de interesar). Cada minuto que pasamos en la red estamos siendo intimidados por servidores que transmiten y almacenan nuestros datos personales. Dimos paso a la Web 2.0 sin saberlo. Pocos la conocen. Éste término se usa para describir el carácter actual de Internet dónde somos los propios usuarios los que generamos información, es decir, somos creadores del sitio web. Por ejemplo, las redes sociales, youtube, blogs…

Somos Códigos Binarios. Somos entes numéricos interconectados virtualmente. ¿Os ha pasado esto de ir a cenar a un restaurante, tomar una foto del rico aperitivo, y seguidamente aparecer un aviso de Google Maps en vuestro móvil para que subáis la imagen a la nube (Maldita Nube). Resulta realmente indignante sentir como somos controlados en todo momento. Puedes desactivar el gps y aun así seguirás siendo visible. Ya sea por whatsapp, instagram, linkedin, google… lo peor de todo es que en poco tiempo el gran magnate de las app’s, fundirá todas en una, siendo aún más sencillo acceder a nuestros datos personales.

Hace poco entré en debate con algunos compañeros (vía Linkedin) sobre si podríamos o no traspasar los números de teléfono sin pedir el consentimiento del titular. Pensaréis menuda tontería, es solo un número. Pero a mi parecer es mucho más, entre otras razones, whatsapp. Y  como poco debería de solicitarse el consentimiento. Siempre. Seamos mayor o menor conocedor de éste imberbe derecho numérico, al menos debemos tener claro una cosa, y es que debemos protegernos a través del consentimiento, libre, informado e inequívoco. Si no damos nuestro consentimiento nadie podrá transferir o almacenar nuestros datos personales. O eso dice la teoría. Quién sabe.

Por último, recuerdo que la ley reguladora de protección de datos en España está desfasada, no hace apenas referencia al uso del Internet. Tres meses atrás, la Unión Europea publicó su nuevo reglamento a través del cual pretenden abordar ésta nueva realidad numérica. Ahora cada Estado miembro tiene dos años para actualizar sus leyes. ¿Cómo pensáis que actuará España ante tal situación de inseguridad digital? A mi parecer, esperar y esperar. Mientras tanto, poco o nada.

¿Tú también te sientes desprotegido ante éste inmenso campo virtual?